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Julio 15, 2009
» Imagine … No Copyright – Capítulo 1: Enfundado en trotil

Sigo con la lectura de “Imagine… No Copyright” del amigo Joost, he aquí algunas perlitas:

Esto que sigue (negritas mias) está muy en la línea de lo que decía Michael Foucault, en su texto “¿Qué es un autor?”, cuando afirmaba preguntando: “¿Qué importa quién está hablando?”

[..] los artistas construyen sobre materiales artísticos de su entorno. Desde luego somos muy consientes de que, en el sistema occidental, el copyright se concede sobre la base de los que los artistas añaden a los conocimientos y la creatividad con que se encuentran en el mundo que los rodea y en las culturas anteriores. Pero esto tampoco puede justificar que se dé un derecho exclusivo y monopolista sobre su obra. En el sistema de los derechos de propiedad intelectual se eleva al autor a las cumbres celestiales, casi como si fuese el representante de algo extraído de una fuente que sólo existiera en su interior. Esa es una idea más bien romántica. No es así como se crean y representan las obras artísticas. Además, es prácticamente imposible distinguir y aislar el elemento añadido dentro de la obra. Y en el caso de que esa adición sea palpable, el interés global de la sociedad debe seguir prevaleciendo sobre el interés de una artista individual. Al fin y al cabo, no existe ni un solo caso en que el elemento añadido tenga tal valor que justifique la prohibición de que un número realmente incontable de artistas construyan sobre él.

Claro!! en sociedad en la cual vivimos está naturalizado que el autor/a es una suerte de deidad, luego es necesario otorgarle un sistema mediante el cual obtenga una “protección”. Es importantísimo poner en crisis esta idea de autor/a = deidad, ya que es la punta de lanza para la apropiación individual de cultura construida colectivamente!

… y bueno… lo que sigue no es apto para cardíacos. Aquí Joost se enfunda en trotil y va contra lo que casi nadie se atreve a ir (al menos públicamente y por escrito): Los Derechos Morales

Otra razón por la que pensamos se debe liberar la integridad de la obra -es decir, el derecho moral- de su estatus de cumplimiento de unas normas legales está más relacionado con la democracia que con los mismo artistas. El modo en que han funcionado los derechos morales hasta hoy es diametralmente opuesto a la oportunidad que deberíamos tener, desde una perspectiva democrática, de rebatir una obra. El derecho moral del autor nos prohibe como ciudadanos -o al menos hace que se pueda impugnar fácilmente-, la opción de dar a una obra artística determinada un giro diferente. En última instancia, una historia se puede contar de otra forma, una melodia se puede seguir con un estribillo distinto y, por tanto, debe ser posible que el objeto de una imaginación o una fantasía entre en una dimensión diferente. Esta es una de las características de la democracia. Así, no tiene sentido dejar que el “propietario” de una expresión artística diga: “Mi visión sobre el mundo, el sonido, los sentimientos, el marco de las imágenes, la coreografía de una danza o el orden de las palabras, debe permanecer tal y como yo lo he creado”.

Una vez expuestos varios argumentos que sostienen que la originalidad es un concepto relativo y no puede justificar el mantenimiento de incluso los aspectos relacionados con los derechos morales del copyright, algunos artistas podrían considerar que no hacemos justicia a su obra. Pueden pensar que han creado una obra de arte unificada que otros no están autorizados para cambiar, y que desde luego no se debe usar fuera del contexto para el que se pensó. Quieren ver protegida la integridad de su obra y en el copyright  ven un adecuado instrumento legal para salvaguardar esa integridad, si es necesario con el recurso de acudir a los tribunales. Nos imaginamos perfectamente la preocupación que el artista pueda sentir por su obra.

No obstante, esto nos lleva a otras observaciones. En primer lugar, el grado de apego a la propia obra varía considerablemente entre unos artistas y otros.[..]. Como ya hemos visto, la opinión generalizada en muchas partes del mundo no presupone que el autor deba reivindicar la propiedad de una obra. Con la llegada de la digitalización, vemos que a un número cada vez mayor de artistas no le preocupa lo más mínimo la supuesta propiedad que pudieran reclamar sobre su obra, ni la protección de la integridad que esto comporta. Si los artistas, respecto a su obra, no mantienen unas relaciones inequívocas, es extraño que el derecho moral que algunos defienden, se haya convertido en un instrumento con fuerza legal.

Si se anula el derecho moral y el sistema de copyright, ¿que podrían hacer los artistas que vieran que otros han cambiado su obra, o que ésta ha aparecido en contextos políticos con los que no desean que se los asocien? La respuesta más sencilla, aunque probablemente la menos satisfactoria, es que deberían acostumbrarse al hecho de que ya no rige el caracter intocable de su obra. Aquellos que, pese a todo, deseen llamar la atención sobre una obra que se ha visto afectada hasta un extremo inaceptable, deben tratar de que se movilice el discurso societal sobre asuntos de este tipo: ¿que clase de respeto merece una obra, que clase de cambios son tan horribles que no se pueden ni considerar y cuando se una obra en el sentido político de la palabra? Si hemos de emplear los mecanismos legales para apoyar una denuncia de un rotundo maltrato, podemos buscar entre conceptos como libelo, infracción y acto ilegal.
Imaginamos perfectamente que un artista o un productor puedan afirmar que un acto ilícito les produce un perjuicio cuando un partido político usa su obra para defendder su mensaje, sea este de izquierdas o de derechas. Sin embargo, del juez depende discernir si, por ejemplo, la apropiación de una obra concreta es justificable como una aportación al discurso público o si es un acto ilícito. Sólo quienes ofrezcan razones convincentes de por qué su obra no se deba usar en unos determinados contextos podrán prohibir determinados usos de la misma.

….esto que les copié, fue tan sólo la “entrada”, sobre todo cuando uno ojea rápidamente el libro y se encuentra con un apartado titulado: “La insoportable levedad de los ‘bienes comunes creativos’” (AKA: Creative Commons)…  estoy que me salgo de la vaina! :)

Julio 8, 2009
» Basta de eufemismos!

Imagine... No copyrightHoy por la tarde, pude hacerme una escapada hasta las librerías de la Avenida Corrientes, y dí con el libro que hace un par de meses estoy persiguiendo: “Imagine… no Copyright” de Joost Smiers.

Este libro supone la continuación de su anterior obra “Un mundo sin copyright“, donde comienza a plantear, claro como el água, que básicamente el sistema de Copyright apesta! :)

No pudiendo esperar a llegar a casa, en el 60 que me trajo de vuelta, empecé a leerlo, y en un fragmento de la introducción dice:

[..]En el capítulo 2 presentaremos una visión general de ideas y movimientos, como los de los ‘bienes comunes creativos’, cuyo propósito es mitigar los efectos del copyright, aunque básicamente lo dejan intacto. Concluimos que estas soluciones propuestas no abordan los auténticos problemas que plantea el copyright.[..]

Creative Commons y todas las licencias libres (muy útiles y necesarias en esta etapa de la historia), no son más que un parche para pantalón muuuuuy agujereado.!!!!

Y un par de páginas más adelante:

El interés principal de este libro es el copyright. ¿Por qué? Porque parece que casi nadie se atreve a decir que el copyright sólo sirve a los intereses de un número limitado de propietarios de inmensas porciones de los derechos de propiedad intelectual, una realidad que ya no se puede justificar.

[..]

Nos sorprende un poco que seamos los únicos en decir que debemos imaginar un paradigma nuevo y formular alternativas.

Creo que es un libro que me va a gustar mucho. Larga vida al sabio Joost!

Enero 12, 2009

Boris Quiroz
cereal_bars
wreeeeoooowww trata sobre »
» Ley de propiedad intelectual, un ejemplo.

Ya he hablado escrito bastante sobre la ley de propiedad intelectual que la gente de la SCD está promicionando tanto. (nota mental: si promocionaran así sus discos seguro les iria mucho mejor como artistas…)

Como mis lectores chilenos sabrán (no se como será en los otros paises que leen este blog, por favor comente para saber mas del tema, gracias.), es común que las universidades de nuestros se “apropien” de las tesis, trabajos de título, etc., de los alumnos y nunca mas las volvamos a ver publicadas por ninguna parte. Lo mismo con una infinidad de material educativo. Bueno, aca un ejemplo para estas universidades que, de una u otra forma se apropian de algo que no les pertenece (igual que quiere hacerlo la SCD): La Universidad de Stanford utiliza CreativeCommons para publicar todo el material disponible en su e-corner. Material que, por cierto, es notable. A eso le llaman “compartir”. Mis padres siempre me dijeron que compartir es bueno, no sé que les habrán dicho a estos tipos de la SCD cuando niños. Parece que nadie les explicó que compartir era bueno…

Ah, otra cosa. Mi trabajo de título no será propiedad mia, será de la universidad, pero se los entregaré bajo CreativeCommons BY-NC-SA/2.0/CL :D

Octubre 14, 2008

Boris Quiroz
cereal_bars
wreeeeoooowww trata sobre »
» Nos quieren hacer pasar por delincuentes…

La semana pasada salió a la luz pública un acuerdo secreto entre la SCD y el Ministerio de Cultura de Chile. El tema es bastante latoso/molesto de comentar, por lo tanto diré que fue una jugada bastante desleal por parte del Ministerio de Cultura y la SCD cerrar un pre-acuerdo a un proyecto de ley sin antes consultar a la mesa de trabajo. Tanto es así que la gente de Liberación Digital, que estuvieron presentes en dicha reunión dijo:

La reunión tenía por finalidad aclarar las cosas. Por un lado estaba el gobierno invitando diversos actores patrocinando y promocionando una mesa de trabajo y acuerdos consensuados y por otro lado, la Sociedad de Derechos de Autor se jactaba y celebraban en un artículo de un sitio implementado por ellos que HABÍAN CELEBRADO UN ACUERDO CON EL GOBIERNO basado en 7 puntos los cuales favorecen EXCLUSIVAMENTE a las sociedades gestoras de derechos en perjuicio de TODOS los consumidores culturales, es decir, ud y yo (y que dicho sea de paso, recién fue cambiado dicho artículo y le agregaron “logramos una promesa de acuerdo”… lo siento chicos, la olla ya se destapó). Lo peor de todo, es que muchos de esos puntos aun no se habían tratado en la mesa de expertos, pero en teoría (y ahora en la práctica) ya existía acuerdo sobre el texto que el ejecutivo apoyaría incondicionalmente.

En el blog de Liberación Digital se explica mejor todo este asunto

My two cents:

Mucho se ha hablado de este tema. En el trabajo, en facebook, por twitter… Y toda la discución se está centrando en lo relacionado con la música, que es lo que la SCD defiende principalmente. O al menos sus “directivos” son mayoritariamente músicos.

Personalmente (y muy por ensima) creo que este tema no va mas allá del deseo de la SCD de recibir dinero sin hacer nada. Por ejemplo: pueden creen que la SCD se llevará al bolsillo el 20% del show que Madonna realizará en Chile 10 de Diciembre? Y porqué ellos se llevan la plata de un artista != chileno?

Otra cosa: Con esta ley se fuerza la irrenunciabilidad de los derechos morales sobre la obra (cancion, obra de teatro, cuento, libro, poema, pelicula XXX, etc.). Que pasa con Creative Commons? Que pasa si yo quiero que mi obra esté licenciada bajo Creative Commons? En buen chileno: cagué…

Finalmente, creo que los “artistas” chilenos deberian preocuparse de hacer bien su trabajo y no perder el tiempo creando “leyes” que no llevan a ninguna parte. Si quieren que la gente compre sus discos hagan buenos espectaculos! Preocupense de que la gente lo pase bien en sus conciertos y se lleve una buena impresión en vivo. Con eso conseguirán aumentar las ventas de sus discos. Hay muchas bandas que ponene a disposición del mundo sus discos bajo Creative Commons (Radiohead fue el primero, NIN es otro ejemplo) y sus conciertos se llenan! Porqué? Por la sencilla razón de que se preocupan de dar un buen espectaculo… Pero obviamente no sacarán nada siguiendo el ejemplo de artistas como Fernando Ubiergo (presidente de la SCD) que sigue haciendo el mismo show que con el que ganó el Festival de Viña del Mar el año 1978…