Hace ya algunos años estaba en un programa de TV por cable (Dominio Digital), yo fui a hablar -lógicamente- de Software Libre pero como solía ser costumbre, me quedé todo el programa. Entre las cosas que se hablaron salió el tema de los “ringtones”, era nuevo el servicio de venta de ringtones y los nuevos celulares traían la posibilidad de tener algo más que la posibilidad de emitir un bipido molesto al sonar, ahora podía pasar música.
Uau! Nuevo feature fantastico (¿fantastico?). El chacal -un gran “visionario”- ya estaba como loco con su acidez que tanto lo describe diciendo “Todo muy lindo con los ringtones, pero (haciendo un llamado a la solidaridad) ¿¿¿PUEDEN ATENDER LOS TELEFONOS???? ¡¡¡La gente le gusta tanto la musiquita que eligió para su celular que espera a que venga la parte que más le gusta del tema para atender!!!”.
Cuanta razón tenía, por eso digo lo de “visionario”.
Yo soy un tipo que anda bastante por la calle, sino estoy yendo a ver un cliente, un amigo, mi pareja, estoy viajando de mi casa al trabajo (o la inversa ;-)) y todo eso lo hago en transporte público (bondi, tren, subte). Por lo que suelo ver todo tipo de cosas molestas en la calle, hay una en particular que me molesta sobremanera: la gente que usa su teléfono celular cual si fuera radio AM que transmite el partido del domingo.
– No flaco, no es Domingo, no hay fútbol y esa cumbia/electrónica/regetón/rock&roll es una verdadera por[o]nga
Además la postura, manito a la altura de la panza con el celular -parlante hacia arriba para que se escuche bien- y mirando como si nada pasara. Quizás con bracito alrededor de la novia como diciendo “estamos juntos en esta, je!” (guiñando el ojo por supuesto).
– Pueden apagar esa aspiradora! (diría una vieja propaganda de mi infancia que me quedó en la memoria)
Y yo colgado del caño del bondi diciendo “este repelotudodemierdapodríaapgaresaporongano?!”, pero no, claro… ni siquiera hay un cartel que diga “use auriculares” o “se prohibe el uso de elementos que provoquen disturbios sonoros en este transporte público” (uno más largo no se me ocurre :)), digo… porque si hay un cartel que dice “prohibido salivar” debe ser que hay personas a las que hay que explicarles que hay ciertas cosas que a los otros les molestan que uno haga en público, como salivar, digo…
Lo que sí noté y en alguna medida me alegró –ya que me confirma que boludos hay en todas partes, como siempre pensé– es que no es una cuestión de clase social, ni de religión, ni color de piel, he escuchado hasta música electrónica en el bondi.
Bueno “escuchar”, encima eso! Ni siquiera se escucha decentemente, es como un ruido de parlante saturando y bajito, fritura de radio AM que tiene algún patrón sonoro: shhhhiiiiIIUUUMMM-shaka-shaka-shaka-sshhhiiiiIIUMMM, o sea, bien molesto! Porque, de requeteúltima, si se escuchara decentemente bien uno puede al menos escuchar música que no le gusta, no un ruido de esos que cuando paran te sale decir “¡Ahhhhh, qué placer, paró! ¿Qué era eso?”
Qué le vamo’a'cer… e’así, e’loquehay[0].
Sigo pensando que por más normas, contravenciones o pactos públicos de convivencia que se hagan, nada va a cambiar hasta que pongamos a los demás delante de nosotros y en base a eso, actuemos.
[0] Ah no!, ya sé lo que podemos hacer: Hagamos una causa en facebook y sumemos gente! (son hiper útiles). Deo’meo!!!






